250 gramos de azúcar
100 gramos de mantequilla
1 tacita de café muy concentrado
1 tacita de leche
Elaboración
En un cazo a fuego fuerte se pone el azúcar y la mantequilla. Mover la mezcla constantemente con una cuchara de madera mientras hierve durante 10 minutos.
Después se añade una tacita de café bien cargado, remover y añadir la misma cantidad de leche fría. Mezclar nuevamente y dejar hervir otros 10 minutos sin dejar de remover.
Probar si está en su punto echando unas gotitas de la mezcla en agua fría, si quedan duras al instante, la pasta ya está lista.
Engrasar la mesa de trabajo con mantequilla y verter sobre ella el contenido del cazo, endurecerá rápidamente.
Una vez tibia la pasta se corta con un cuchillo afilado haciendo cuadraditos del tamaño que se desee.
Observaciones
Se pueden guardar en una lata entre capas de papel parafinado o envueltas en él.
Gracias por la receta, sí es la antigua (al menos exactamente la misma, punto por punto, viene en un libro que tenía mi abuela). Para mi gusto tiene demasiado líquido, me llevó casi cinco horas hacerlos porque no cogían el punto necesario. La próxima vez lo haré con café soluble disuelto en un pelín de agua y un chorrito de nata en lugar de la tacita de leche. Aunque tuve que esperar un montón quedaron muy ricos. Les añadí piñones.