1 kilo de calabacines
100 gramos de nata líquida
100 gramos de queso de tetilla
3 huevos
Nuez moscada
Perejil fresco
Aceite de oliva
Pimienta y sal
Elaboración
Lavar los calabacines, secarlos y cortarlos en rodajas de 1 centímetro.
Después en una sartén se pone a calentar un poco de aceite de oliva y se doran en él las rodajas de calabacín.
Una vez doradas se colocan en una cazuela con un chorrito de agua. Salpimentarlas y añadir un manojito de perejil picado. Cocer a fuego lento durante unos 10 minutos aproximadamente.
Una vez cocidas y escurridas las rodajas de calabacín, se pasan a una fuente de horno engrasada con aceite de oliva y se aplastan ligeramente con un tenedor.
Batir los huevos, agregar la nata, salpimentar y añadir una pizca de nuez moscada.
Cubrir los calabacines con el queso de tetilla cortada en lonchas muy finas. Verter por encima el batido de huevos y nata, mezclar un poco y gratinar en el horno caliente durante 15 minutos.